La Escuela Nacional Superior de Bellas Artes celebra hoy 103 años de historia. En breve, iniciará una cruzada internacional para recaudar fondos y restaurar sus tres casonas.

En este año y medio de pandemia las clases de pintura, escultura, grabado, conservación, restauración y educación artística de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes (Ensabap) han dado un giro al universo online y remoto. Los softwares, bites y clics tomaron el lugar de los lienzos y caballetes, mientras los modelos esperan en sus cuarteles de invierno el 2022 con el retorno a la presencialidad.

Un reflejo de estos nuevos rumbos bellasartinos se pudo ver en la elogiada exposición virtual que montaron profesoras y alumnos, junto con egresados de la escuela y artistas internacionales, por el Bicentenario de la Independencia del Perú.

El nombre de Bellas Artes se asocia, indefectiblemente, a sus directores emblemáticos, como los pintores Daniel Hernández, José Sabogal y Juan M. Ugarte, y el escultor español Manuel Piqueras Cotoli. O la “promoción de oro”, de 1959, integrada por Milner Cajahuaringa, Gerardo Chávez, Alberto Quintanilla, Tilsa Tsuchiya, Alfredo Basurco, personalidades huracanadas y pinceles geniales.

En los pasillos de la vieja casona en la cuadra 6 del jirón Áncash se escuchan los ecos de los feroces debates sobre el academicismo y el arte, la lucha de las escuelas por seguir, se dio pinceladas de vida a movimientos como el indigenismo, el modernismo y lo contemporáneo. Porque aquí enseñaron maestros de la talla de Ricardo Grau, Sabino Springet o Carlos Quispez Asín, entre otros vitales para la plástica peruana.

Educación de calidad

“Hoy, la escuela continúa con todas sus especialidades. Se hacen los esfuerzos necesarios para seguir impartiendo una educación de calidad, usando medios digitales”, explica Eva López Miranda, quien desde el 4 de enero es la directora general de la Ensabap.

En vista de que los equipos tecnológicos de los alumnos no tienen gran capacidad, este año Bellas Artes hizo “un gran esfuerzo económico” para el “alquiler” de “escritorios virtuales”, y así garantizar que los bellasartinos puedan manejar todos los softwares necesarios para la escultura y pintura digital. De esta manera, se garantiza la continuidad de sus estudios.

Si bien la Ensabap ya tenía cursos digitales en un laboratorio de cómputo, “no era el medio importante para el desarrollo de las clases”. “Al inicio de la pandemia fue difícil para los docentes actualizarse en medios digitales. Ha sido una transición, ahora los profesores tienen un conocimiento tecnológico”, dice la directora.

Ordenamiento positivo

No es lo mismo enseñar arte por medio de una pantalla que hacerlo presencialmente, pero la directora López Miranda explica que lo positivo de la nueva realidad es que ha permitido “un ordenamiento” tanto para docentes como para alumnos bellasartinos.

“Es más trabajoso para el docente de pintura o escultura; ahora debe pintar o hacer el modelado y todo lo que es la técnica antes de cada sesión para que el alumno pueda visualizar desde el primer paso hasta la culminación de la obra”, comenta. Por el lado de los alumnos, ahora cuentan con una carpeta donde los profesores pueden ir visualizando qué colores, matices y acabados realizan.

A pesar del reto de adaptar las tareas académicas a los medios virtuales, la directora asegura que se están alcanzando las metas con calidad educativa gracias al esfuerzo de los docentes y los alumnos.

Nueva gestión

López explica que la nueva gestión en Bellas Artes busca dar apertura a más alumnos de provincias. “La pre de Bellas Artes se había vuelto elitista. Queremos dar amplitud para que tengan oportunidades aquellos alumnos con talento y vocación”.

Explica que la pandemia no ha sido un revés para esta apuesta. Se continúa a pesar de algunas dificultades de la conectividad. Es más, en el proceso de admisión 2021 ingresaron 100 alumnos, cifra superior al proceso 2020, que fue presencial.

Además, la Ensabap, por medio de la subdirección de Extensión Educativa y Promoción Cultural, continúa brindando cursos libres dirigidos a grupos vulnerables: desde el mes pasado, han otorgado becas a integrantes de la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo y se ofrecen clases a 14 docentes de la región Tumbes para que fortalezcan sus habilidades en educación artística.

Vida institucional

Eva López Miranda comenta que el inicio de su gestión, desde el 4 de enero, fue “difícil”: se pudo recuperar las notas de los alumnos del 2020 y de años anteriores. Se regularizó el otorgamiento de los grados de bachiller que los exalumnos esperaban por más de un año.

La directora dice que ha sido positivo el acercamiento que han tenido con el ministro de Educación, Juan Cadillo, “quien ha dado la apertura para resolver nuestra problemática y hacer mesas de trabajo para dar soluciones” a los temas internos de la institución. “Queremos que siga ese interés del Minedu por engrandecer a Bellas Artes, que es la primera institución pública del país y no seguir siendo relegados a un segundo plano en la historia”.

Bellas Artes tiene rango universitario, y otorga grados de bachiller y licenciatura, cuenta con consejo ejecutivo y asamblea, y sus autoridades han sido elegidas por el voto universal. En diciembre del 2020, el Congreso aprobó un dictamen que reconocía a la Ensabap como universidad.

“El proyecto fue aprobado en la Comisión de Educación, pero no se abordó en el pleno. Ya se presentó la documentación al nuevo Parlamento a fin de que reactive el proyecto”, cuenta.

Al ser consultada sobre la conveniencia del proyecto de las escuelas superiores artísticas (Esfas) que busca incluirlos, López Miranda señala que la realidad “es totalmente diferente a la de la Escuela de Bellas Artes”: “Sus autoridades y la contratación de sus docentes dependen de los gobiernos regionales; mientras que Bellas Artes tiene consejo, asamblea, cuenta con sus propios instrumentos de gestión, como estatutos y reglamentos. Sería un retroceso”, subraya.

Cruzada internacional

La Ensabap cuenta con tres locales: la sede central, la sede Canevaro y la sede Cultural. Además, posee un gran patrimonio estatuario, único en el ámbito latinoamericano. La escuela se alista para iniciar en el 2022 todas las clases presenciales, para ello se deben hacer restauraciones a las tres casonas, que son patrimonio cultural.

Se trata de un presupuesto de alrededor de 40 millones de soles, con los que no cuenta la escuela. Por ello, la entidad lanzará en breve una cruzada internacional “para cubrir los gastos de restauración de nuestro patrimonio monumental y estatuario”, adelanta la directora. La campaña estará dirigida a buscar aportes de los gobiernos y organismos de cooperación.

José Vadillo / Andina

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